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Inner Trax x David Balasch

En esta tercera entrega de nuestra serie de entrevistas + podcast tenemos el gusto de presentarles David Balasch, un amigo de gran paladar musical nacido en Cataluña, y actualmente viviendo en un pequeño pueblo de Lleida. Bajo el nombre de Psychocandy, David tuvo residencias en varios clubes de Madrid (Nasti, Mondo y Siroco) y llevó adelante durante años un notable blog musical, Towers of Meaning. Actualmente co-dirije el sello Passat Continu y conduce un programa en la radio inglesa Noods.
Fiel a sus primeros contactos con la música electrónica (que como leerán en la entrevista, estuvieron marcados por la cultura rave y chill out inglesa de los 90s) este mix es una invitación al trance sonoro y la relajación.

TRACKLIST
01 – Timothy Leary – Going Out (1966)
02 – Toshi Tsuchitori – 湛 (Tatae) (1983)
03 – Eliane Radigue – Stress -Osaka (1969)
04 – Cat Von Trapp – Buffalo (1995)
05 – Mystery of the Yeti – A ‘Welcome’ to all Extraterrestrials (1996)
06 – Tranquility Bass – Mya Yadana (1994)
07 – Lagowski – Rise (1999)
08 – Young American Primitive – Sunrise (1993)
09 – Total Eclipse – Nakano Ghost (1998)
10 – Effective Force –  Diamond Bullet (1991)
11 – Irresistible Force – Natural Frequency (1995)
12 – Electronic Dub – Electronic Dub 4 (1994)
13 – Link – Arcadian (Global Communication Remix) (1994)
14 – Sheyba – Into the 4th Dimension (1995)
15 – Karma De La Luna – Travel without Moving (1995
16 – Etnica – Deep East (1996)
17 – Hydra – Zooplankton (1995)

– ¿Qué ciudad o ciudades influyeron tu mundo musical o sonoro?

He vivido en unas cuantas ciudades así que debería darle importancia a todas. Como eso no vale como respuesta, te diré que la que más me marcó fue seguramente Londres. De muy jovencito iba a ver a uno de mis mejores amigos, al que sus padres metieron en un internado antes de cumplir los 18. Visitábamos el mercado de Camden regularmente y comprábamos cintas de psytrance que luego intercambiábamos por correo. Hacia 1995 y por accidente, estuve en una Return to the Source en The Fridge, un club en Brixton, barrio de clase obrera y vertebrado principalmente por población caribeña. Se trataba de una suerte de raves indoor llenas de “travellers”, una palabra que en una de sus acepciones se utilizaba para definir a los raveros desterrados tras la Criminal Justice & Public Order Act, aprobada en 1994. También pasé por una rave cerca de Sussex, estuvimos primero en casa del señor que la organizaba. Tenía 40 y pico y había vivido la explosión del acid house, Shoom y todo eso: su casa era un museo nada disimulado de la Smiley culture. En otra visita fuimos a ver a Andrew Weatherall a un club de Brighton, con la perspectiva que da el tiempo te diré que esa noche marcó un antes y un después en mi orientación musical. El mix recoge esas vibraciones encapsuladas en el espacio-tiempo.

No fue hasta principios del año 2000 cuando me mudé a la ciudad. Mi compañera de piso, inglesa de padres jamaicanos, me empujaba todos los viernes a Fabric Live, entonces en su primer año, con unos line-ups entorno al jungle y el drum & bass en los que me podría haber quedado a vivir. Se contaban con los dedos de una mano las personas blancas en el club. También me empapé mucho de Madrid, una de las ciudades con mejor y mayor vida social de las que conozco. Allí fui residente en varias salas durante casi una década y monté mis propias noches de club. 

– ¿Cuál o cuáles podrías decirnos que fueron tus primeras sensaciones musicales o experiencias qué marcaron tu relación con la música?

Me crié en una zona rural del interior de Cataluña, no había mucho que hacer aparte de disfrutar de la naturaleza, así que empleaba gran parte del tiempo libre encerrándome en mi habitación para escuchar música. Esos años estaba con cosas anglo-normativas del momento, la Human League, Soft Cell, The Cure o New Order. Recuerdo que me expulsaron del instituto por escribir las letras del Technique en el pupitre. Ese disco fue clave en mi despertar musical, me cuesta recordar las veces que lo he comprado y/o regalado a gente a la que quiero lo largo de mi vida. También me obsesionaban Kraftwerk.

En 1990 nuestro profesor de inglés alquiló un mini bus y nos llevó a unos cuantos alumnos a un concierto de Depeche Mode, fue el primer “Arena show” de mi vida. Yendo algo más atrás en el tiempo, conservo muchos recuerdos de la colección de discos de mi padre y de escuchar música en casa con él, principalmente jazz, big bands y bossanova. De pequeñito me llevaba al estudio de RTVE para verle grabar su programa de radio. Bien de chiquitito tengo memorias de mi primer concierto: The Silencers y Goodbye Mr. Mackenzie en la plaza del pueblo, no creo que tuviera más de 11 o 12 años.

– ¿Con qué otras disciplinas, actividades o mundos imaginarios nutrís tu creatividad para después cruzarlo con lo musical?

Disfruto mucho con el arte, el cine y el universo audiovisual, siempre desde una aproximación no académica. En algún momento de mi vida acumulé una gran cantitad de vhs y dvd, esos años dedicaba el mismo tiempo al cine que a la música. Estos últimos meses y seguramente atraído por las circunstancias, salgo a grabar la naturaleza con mi Tascam. Me ha aportado una perspectiva de mí mismo y del entorno de la que carecía. 

-¿Qué cosas te obsesionan?

Dedico mucho tiempo a zambullirme en viejas grabaciones etnográficas. Me gusta trazar líneas imaginarias que conecten las músicas tribales o folkloricas antiguas con los loops, la repetición y las músicas occidentales actuales: hay un cordón umbilical a veces transparente que une ambos mundos. La industria musical, la cual fue objeto de severas y merecidas críticas, hizo cosas ahora irrepetibles cuando estuvo en las manos adecuadas. A un sello como Ocora, por ejemplo, lo pondría en el mismo estante en el que nuestras madres guardaban las viejas enciclopedias o nuestras abuelas acumulaban los recetarios de sus antepasadas.

– ¿Qué situación/paisaje/contexto ideal te imaginas para que suene este set?

Sin duda en un espacio natural. Un entorno amable, sin marcas ni pantallas de leds. Brilla en mi cabeza el prado donde se celebraba el primer Big Chill, un festival que se demostró modélico en términos de sostenibilidad y programación en un momento en el que nadie en la industria apostaba por esos perfiles. Un día soleado, con la gente libre, con cierta energía pero sin exceso de ella. 

David recomienda en Family Affair Discoteca: Various ‎– Love Serve Remember.

Artista: Varios Artistas/ Ram Dass
Año: 1973
País: USA

El año pasado, un poco antes del estallido global, me encontraba viajando por Estados Unidos. Cerca de Aspen, en Colorado, entré en una tienda de antiguedades; dentro de un cajón a ras de suelo, junto a un puñado de revistas y objetos de cocina, había una caja que me llamó la atención: “Love Serve Remember”. En ella se documenta un momento muy concreto: la vuelta de Ram Dass a Estados Unidos tras un viaje iniciático en la India, la creación de su fundación y la canalización de energías a través de un programa de radio. La caja incluye 6 discos y un libreto, 5 de ellos son llamadas de teléfono a la radio, también hay mantras para la meditación y la oración. El sexto es un disco de acid folk que definitivamente se ha convertido en un favorito del género. Se puede conseguir en digital en la web de Ram Dass por 4.5 dólares, el mismo precio que cuando se publicó. 

David Balasch. Nací a finales de 1975, dos semanas después de la muerte del dictador Francisco Franco. Nunca me consideré melómano, tampoco coleccionista ni digger, pero la realidad es que, por inercia, no he parado de acumular objetos desde bien pequeñito. Como selector y promotor independiente llevo intermitentemente más de 20 años, gracias a eso pude viajar y conocer a gente maravillosa. Hubo un tiempo en el que escribía mucho. Actualmente superviso músicas y gestiono derechos editoriales, co-dirijo el sello Passat Continu y conduzco un programa en la radio inglesa Noods amén de otras cosas. 

https://soundcloud.com/davidgbalasch

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