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Carlos Maria Trindade / Nuno Canavarro – Mr. Wollogallu

“Momento Certo

 

 

Esteban Arias

Family Affair Discoteca #26
Álbum: Mr. Wollogallu
Artista: Carlos Maria Trindade / Nuno Canavarro
Año: 1991;
2018
Sello: União Lisboa; Urpa i musell ‎
Pais: Portugal; España

Inevitablemente definida con el cliché de “único en su tipo”, así se refieren varias reseñas a esta rareza de comienzos de los 90 realizada por Carlos Maria Trindade, posteriormente integrante de la famosa banda portuguesa Madredeus, y Nuno Canavarro, creador de otro disco mítico e indescriptible, muy difícil de conseguir por décadas (Plux Quba), y realizador de bandas sonoras para documentales y films. Sin duda es un disco que entra en el multiverso de Pep Llopis, Cybe, Eblem Macari, Luis Delgado, Jon Hassell o Jorge Reyes.

Al hablar de este disco no puedo dejar de mencionar su incidencia en mi vida. Como no soy músico no puedo analizarlo tanto desde ese lugar, y lo considero personalmente como una aparición, una visión o incluso una premonición. Al hablar de este disco no puedo dejar de mencionar su incidencia en mi vida. La primera vez que lo oí fue por casualidad, escudriñando en Discogs. Estaba buscando información de Les Nouvelles Musiques De Chambre #1 de Benjamin Lew / Controlled Bleeding, un split que me encantaba y que siempre había querido conseguir, y la página me sugirió este disco. Fue amor a primera oída. 

Así empieza una serie de sincronías vitales, entre lo que significaba intuitivamente el disco para mí (aún sin saber mucho de él) y lo que realmente era este, entendiéndolo como una obra especifica de determinada época. Se unían dos aspectos de la música que siempre me habían atraído mucho. Por un lado, este flechazo amoroso de oír algo y encantarse de inmediato y, por otro, mi gusto por las colaboraciones que suelen darse muchas veces en el formato del split (temas de dos artistas reunidos en un álbum para armar un concepto). En este caso parecía que se trataba de uno, luego me enteré que era mucho más que eso.

La afinidad corporal con estos sonidos me situaba en un lugar indeterminado, pero muy placentero. Al escuchar la mezcla de instrumentos, disímiles y completamente multiterritoriales, no podía identificar qué tradición abrazaba. Eso me provocaba ese sentimiento holístico como el que pretenden transmitir, muchas veces sin lograrlo, los discos ambient-hippies-newage, la sensación de que todos pertenecemos al mundo y estamos conectados. Belleza y paz podrían ser un par de calificativos muy certeros. 

Volviendo al tema de la cooperación, luego de oírlo muchas veces por internet el disco cae finalmente en mis manos. Gracias a una pequeña crónica de Mia B., una amiga de Carlos y Nuno, incluida en la cuidada reedición me pude enterar de los diversos pormenores de la creación del registro. La idea de la colaboración fue a través de un amigo mutuo, Antonio Cunha, que les propuso a los artistas realizar una performance conjunta. A raíz de que ambos vivían cerca del mar fuera de la ciudad, preparan un estudio casero donde comienza un trabajo colaborativo de varios meses. Al parecer, ambos bastante nerds y curiosos de su época, se dieron el tiempo de usar toda su creatividad en este pasadizo tecnológico que significo el paso de los 80 a los 90.  Como no tenían presión de ningún productor o compañía pudieron plasmar perfectamente sus aficiones en el desarrollo del disco. 

Así, varias de las sincronías entre la colaboración y el amor, se explicitan en esta historia, casualidades que en esa época iban también afectando mi vida como ideas de un desarrollo personal. El aburrimiento de la ciudad, el afán por buscar una vida más tranquila, semi-alejada, y la estrecha relación entre las imágenes y la creación musical, sin duda me identificaron como artista y documentalista. Muchas de estas canciones, cuenta Mia, estaban inspiradas en imágenes que llamaban la atención de los compositores, tales como restos arrastrados a la orilla del mar, un pequeño pueblo costero o una persona cantando mientras lava. Lo visual y lo poético como inspiración. A su vez la colaboración no generó un simple split, al contrario, crearon una pieza en la cual ambos participaron activamente en todas las canciones, y que firmaron respectivamente dividiendo salomónicamente un lado del disco para cada uno. Y así como es la efímera duración de un amor de playa, intenso y fugaz, fueron capaces de moldear una pieza atemporal.

Escucho este disco y siento como si lo hubieran compuesto hace un par de años, ha envejecido muy bien, como un buen vino. Demuestra que el fruto cooperativo en la creación artística imprime momentos excepcionales y que la vida cotidiana puede inspirar mucha belleza. Quizás son estas algunas de las cosas que nos faltan en estos momentos pandémicos y estresantes, permitirnos volver unos pasos atrás ante tanta actualidad.

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